Desde hace bastantes años, internacionalistas pro-revolucionarios han estado organizando reuniones de verano, incluyendo “campamentos de verano” de una semana, para informarse mutuamente, debatir y establecer contactos. Informamos antes sobre algunas de esas reuniones que tuvieron lugar el año pasado en Europa. Este año dimos la bienvenida al regreso de una de las iniciativas más antiguas, que había hecho una pausa durante los años de covid. Desgraciadamente, ninguno de nosotros pudo asistir, pero por lo que escuchamos de amigos que estuvieron, debió de ser bastante interesante, con participantes de muchos países, informes sobre luchas de clases de todo el mundo y debates sobre temas teóricos, todo en un ambiente de amigable solidaridad.
Aunque tuvimos que saltarnos ese campamento de verano, pudimos participar en otro, organizado por los llamados “Comunistas de Playa” en el sur de Francia, también con la asistencia de compañeros de muchos países (mayormente europeos). Lo que distinguía a este campamento del otro era, entre otras cosas, que situaba sus discusiones en una perspectiva de organización y participación en luchas de clases y no rehuía afirmar posiciones políticas. De hecho, antes adoptó una plataforma común que, tras cierto debate, fue inequívoca en su defensa del ‘derrotismo revolucionario’, es decir, el rechazo a apoyar a cualquiera de los bandos en las guerras del capitalismo, incluidas las de Ucrania y Oriente Medio. Como dice el primer párrafo de la plataforma: Todos los Estados, sin excepción, existen hoy para mantener la dominación de la clase capitalista dominante sobre la clase trabajadora. El capital está en todas partes, trascendiendo fronteras, y debemos ser capaces de enfrentarlo internacionalmente, no solo con trabajadores de nuestros propios territorios. Por lo tanto, no ofrecemos ningún apoyo a las guerras libradas por ningún Estado capitalista ni por ninguna fracción destinada a crear o fortalecer un nuevo Estado, ya sea agredido o agresor, ya sea que se describan a sí mismos como ‘socialistas’ o ‘democráticos’.
Dada la situación mundial actual, la guerra era uno de los principales temas de discusión en este campamento. Los otros temas principales en la agenda eran la lucha de clases, el periodo de transición al comunismo y el feminismo. Aunque todos estos temas son importantes, la discusión sobre ellos nos dejó bastante frustrados.
Sobre las luchas de clases: se presentaron varios informes sobre luchas en varios países. Estos fueron informativos, pero también reflejaron la confusión de algunos participantes sobre la naturaleza de los sindicatos. Aunque se afirmó que el objetivo de esta sesión era continuar un debate general sobre los sindicatos iniciado en el campamento de verano del año pasado, y el texto propuesto como base para este debate identificaba inequívocamente a los sindicatos como órganos del capitalismo, el debate no tuvo lugar y las ilusiones sindicalistas de base sobrevivieron intactas a la sesión.
Sobre el periodo de transición: no es casualidad que este tema haya vuelto cada vez más en los últimos años, reflejando una creciente conciencia de que la perspectiva de un colapso del sistema capitalista global se está volviendo cada vez más realista. Desgraciadamente, toda la discusión giró en torno a una presentación de dos camaradas que, como ellos mismos dijeron, habían “descubierto Los Principios Fundamentales de la Producción y Distribución Comunista1, dos años antes, y no podían creer que nadie hablara de ello”. No solo defendieron su marco teórico, sino que fueron más allá, sugiriendo que era posible crear algo parecido a empresas de trabajadores autogestionados que representaran pasos concretos y prácticos hacia un orden social comunista. Solo los camaradas de PI y unos pocos más criticaron su postura. La discusión se limitó a la presentación de los camaradas y no a un intercambio libre sobre el tema general de la transición al comunismo. Por lo tanto, no hubo discusión sobre el Estado y su naturaleza, ni sobre la producción de valor, ni sobre la revolución o el tema revolucionario… ¡Solo “empresas comunistas”!
Sobre la guerra: la sesión constó de tres partes: primero, Sanderr (IP) presentó una visión general de la conexión entre capitalismo, crisis y guerra, basada en su texto , que luego se discutió; segundo, varios camaradas informaron sobre la militarización en marcha en los países donde están basados, y tercero, se presentó y debatió la Declaración sobre la Guerra que surgió originalmente de las conferencias en Praga y Arezzo el año pasado (véase AQUÍ).
La presentación general no suscitó mucha discusión. Algunos parecían pensar que la discusión teórica es una pérdida de tiempo (aunque informalmente, más adelante, hubieron discusiones interesantes sobre teoría de crisis y guerra).
Las presentaciones sobre la militarización fueron informativas, mostrando lo amplia y rápida que se ha vuelto la preparación para la guerra. Un camarada de Rusia hizo un resumen de todas las diferentes perspectivas que la gente está adoptando, especialmente sobre la guerra en Ucrania, y hizo un buen trabajo exponiendo sus contradicciones.2
La Declaración sobre la Guerra fue discutida y aprobada con algunas modificaciones menores. Pero quedó claro que algunos participantes no estaban satisfechos con la decisión de adoptar la declaración. Algunas de sus objeciones parecían poco importantes (por ejemplo, querían que el texto se llamara ‘Statement’ en lugar de ‘Declaration’ ( en español ambas palabras se traducen como ‘Declaración’o ‘Pronunciamiento’). Tampoco estuvieron de acuerdo con la aprobación del pasaje: No pedimos negociaciones ni intervenciones de la ONU, resoluciones parlamentarias, desinversiones, etc. A su insistencia se eliminó la palabra desinversiones y se añadió la frase bastante superflua: ya que no vemos que esto conduzca a ala revolución.
Pero tuvimos la impresión de que detrás de estas críticas leves había desacuerdos más profundos de los que no se hablaba. Un número considerable de participantes sintió que esta discusión les fue ‘impuesta desde fuera’ y no vieron la clarificación política como el factor de consolidación de este campamento de verano, prefiriendo la vaguedad política en aras de la unidad activista.
Feminismo: La discusión sobre feminismo fue más que un poco confusa. Se había decidido dedicar una sesión completa a este tema porque la ‘masculinidad tóxica’ seguía siendo considerada muy presente en el entorno pro-revolucionario. Se ofreció una presentación complicada en PowerPoint sobre el tema de la biología genética en un intento de mostrar que las diferencias biológicas no explican las diferencias sociales y de presentar contraargumentos sobre cuándo se utiliza el determinismo biológico para atacar una perspectiva comunista. La discusión que siguió fue difícil, ya que nadie era un experto en biología genética. Después de eso, nos dividimos en pequeños grupos de trabajo donde hablamos sobre la composición de género en nuestros respectivos lugares de trabajo y la discriminación por sexo. Después, estos grupos informaron de nuevo al pleno. Hubo una seria falta de perspectiva de clase en la discusión. Algunas de las voces más militantes parecían abrazar el feminismo como una crítica parcial al sistema. Más interesante fue la presentación de una trabajadora de los Correos españoles sobre cómo ella y sus colegas femeninas estaban siendo explotadas e intentaban contraatacar.
En conclusión:
Para nosotros, el balance fue mixto. Nos decepcionó la falta de deseo de aclaración teórica a través de la discusión de muchos en el campamento, que parecían más interesados en el activismo. En nuestra opinión, esto les hacía vulnerables a la confusión sobre quién está del lado del proletariado y quién representa a la izquierda del capital. Tampoco estábamos satisfechos con algunas medidas organizativas, como un límite de 2 minutos para hablar en las conversaciones, o la creación de un “equipo de cuidados” para abordar incidentes de acoso sexual (que no ocurrieron).
Por el lado positivo, el ambiente en el campamento era generalmente amistoso y muchas conversaciones informales resultaban interesantes. Encontramos buenos contactos.
También es positivo el compromiso de los “Comunistas de Playa” de continuar las discusiones durante todo el año en grupos de trabajo que se reúnen por la red, lo que esperamos contribuya a un campamento de verano bien preparado el próximo año. Varios de estos grupos de trabajo ya están activos (en composición de clases, género/sexo y guerra).
Se están planificando tres y posiblemente más campamentos de verano y reuniones similares para el próximo año en varios países europeos. Perspectiva Internacionalista ha estado instando a los distintos organizadores a unir fuerzas para obtener el máximo de resultados. Sin éxito, sin embargo. Nos parece que muchos en nuestro entorno aún no han comprendido cómo la aceleración de la historia nos exige pensar y actuar juntos.
NOTAS
1 Este es un texto del Grupo de Comunistas Internacionales (GIK) de 1930, que describe un sistema de vales de tiempo de trabajo. La crítica de PI a este concepto puede encontrarse AQUÍ, AQUÍ y en el texto de MacIntosh “Communization and the Abolition of the Value Form”
2 Una entrevista con este camarada se puede encontrar AQUÍ
Apéndice:
PRONUNCIAMIENTO INTERNACIONALISTA SOBRE EL CAPITALISMO Y LA GUERRA
(Cuarta versión)
Adoptado por el campamento de verano de Narbona en agosto de 2025
1. Todas las guerras, como quiera que se llamen, son guerras capitalistas. Si bien las condiciones específicas en las que estallan pueden ser bastante diferentes, todas tienen sus raíces en el sistema capitalista, que se basa en la competencia y la explotación. Las guerras son la forma extrema de la lógica competitiva del capitalismo. Constituyen el último grado de explotación y opresión capitalistas. Ya no es solo el trabajo lo que el capital exige de los explotados, sino su propia vida o la de sus hijos.
2. Si bien el imperialismo ha sido una característica constante del capitalismo desde sus inicios, la crisis de rentabilidad y la escalada del conflicto de clases que enfrenta el capitalismo hoy y la inestabilidad que engendra, empujan la competencia económica al conflicto militar y crean oportunidades para hacerlo. Esta crisis solo se profundizará, haciendo inevitable que la existencia continua del capitalismo implique que la guerra podría llegar a todo el planeta.
3. La clase trabajdora, la gran mayoría de la humanidad, no tiene nada que ganar y mucho que perder en la guerra. Siempre es su principal víctima. La defensa nacional y la liberación nacional significan luchar y morir por los intereses de una facción de la clase capitalista contra otra. Significa matar (y ser asesinado por) otras personas de la clase trabajadora por el poder y el beneficio de la clase que nos explota y oprime.
4. Rechazamos tanto el nacionalismo como la democracia burguesa, que son las principales herramientas ideológicas por las cuales la clase capitalista crea la ilusión de que sus intereses y los de la clase trabajadora dentro de las fronteras nacionales son los mismos, y por los cuales se moviliza para la guerra y justifica la militarización de la sociedad.
5. No hay soluciones separadas para las muchas amenazas existenciales para la humanidad. Un capitalismo pacífico, un capitalismo verde, un capitalismo socialmente justo son solo quimeras para ocultar el creciente horror que es real. La guerra, el ecocidio, los desastres climáticos, las pandemias, la pobreza, la inseguridad, la migración forzada, la falta de vivienda, el estrés y el colapso mental seguirán empeorando, junto con la crisis del capitalismo que los causa a todos. Por lo tanto, no hay más que una solución para todos ellos: cerrar el capítulo capitalista de la historia humana.
6. No somos pacifistas. No pedimos negociaciones o intervenciones de la ONU, resoluciones parlamentarias, etc., ya que no vemos que esto conduzca a la revolución. No apelamos a la clase dominante para que actúe “razonablemente”, porque entendemos que no puede. En cambio, contamos con una resistencia autónoma y clasista al capitalismo. La clase trabajadora global es la única fuerza social capaz de acabar con el capitalismo y establecer una comunidad humana basada en la satisfacción de las necesidades en lugar de la compulsión de obtener ganancias.
7. Pero tiene un largo camino por recorrer. Su lucha no puede ser meramente económica, tiene que ser política también y enfrentarse al Estado. Tiene que negarse a someterse al impulso bélico del capitalismo. Apoyamos a los proletarios de ambos lados de cualquier guerra que se niegan a luchar, que desertan, que vuelven sus armas contra quienes les ordenan matarse entre sí. Apoyamos el sabotaje de la maquinaria de guerra y la resistencia contra el servicio militar obligatorio, la movilización y la militarización de la sociedad.
8. Pero el oxígeno del que depende la máquina de guerra es la explotación del proletariado, la extracción de plusvalía. Estaría paralizado sin él. Así que la guerra no se puede detener sin poner fin a la explotación. Además, para dar cabida a los esfuerzos bélicos, la clase dominante tiene que atacar el salario social, imponer la austeridad. Al luchar contra ella, los trabajadores luchan contra la guerra, conscientemente o no. Cuanto más libren esta lucha de forma autónoma, sin ninguna colaboración con la clase capitalista, su Estado y sus mediaciones sindicales, más podrá florecer en una lucha contra la explotación, una revolución que ponga fin al capitalismo, a sus guerras y a su miserable “paz”.